viernes, 14 de marzo de 2008

Violencia a erradicar

Este pasado fin de semana un mal llamado jugador nos agredió a todos los miembros de la familia del rugby en la persona de Pablo, árbitro y compañero de club. En una acción totalmente reprobable un jugador del equipo leones que esta temporada juega en la liga asturiana golpeo repetidamente al arbitro segun cuentan las cronicas.
Algo tenemos que hacer para evitar que se repitan estas situaciones y que lleguemos a parecernos a otros deportes que reinan en nuestro pais.
Este sabado se celebra el tipico derby entre los dos equipos gijoneses en el que todos esperamos que se haga una exhibición de deportividad dentro de la rivalidad existente la que por cierto espero se llegue a eliminar como paso previo a la imperiosa union o fusion de ambos equipos para recuperar el rugby gijones.

2 comentarios:

Marcos Marina dijo...

La verdad es que poca discursión puede haber en este tema, yo personalmente es la segunda vez en toda mi vida deportiva que tengo conocimiento de una situación como esta, que si bien supongo que es mucho menor en incidencia que en otros deportes, no deja de ser demasiadas. He de reconocerme a mi mismo como personaje pco simpático con los árbitros, a pesar de ser uno de ellos (es más, estoy segurísimo de que sería un auténtico energúmeno en la grada si me viera pitar a mi mismo, dada mi calidad como colegiado), pero eso no quiere decir que, como pasa con los jugadores, al terminar el encuentro por lo menos intente que olvidar todo lo que ha pasado en el campo, y aun así no fuera, antes me retiraría y no le diriguría la palabra a un árbitro antes que agredirle, eso desde luego.

David Suárez dijo...

Lo primero manda. Mi condena total a una agresión a un árbitro, que es como agredir a un juez, en propia sala de juicios. Lo anterior ocurrió, no en un partido de liga asturiana, sino en una especie de paripé que se ha organizado para darle cobertura a un equipo que no debería estar jugando aquí (de hecho no se lo permite la federación castellano leonesa), y que consiste en partidos amistosos que simulan su participación en la liga. Dicho lo anterior, hay formas de contar la noticia que indican esa insufrible superioridad moral que destila el rugby, basada en no se que cosa.
Las agresiones en el rugby son tan frecuentes como lo son los partidos, cierto que limitadas a aquellos que jugamos. Es un deporte de contacto y si no fuera por las normas y los árbitros, derivaría en trifulca continua. No hay ninguna variable moral que nos haga superiores a otros deportes. Si hubiera tantos jugadores de rugby en Asturias, como de fútbol en un barrio de ciudad, habría tantos comentarios como el actual, como en el fútbol o más.
Saludos.